Jueves, 16 de Septiembre de 2021

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Escrita por Maud Bailly, viajera ciclista de Bélgica
Carta abierta a Richard Glotzbach, viajero ciclista alemán, cuyo viaje finalizó trágicamente este 28 de marzo sobre la ruta 3 en Tierra del Fuego
Miércoles, 03 Abril 2013 14:52

 

Este Jueves 28 de marzo por la mañana, partiste del pueblo de Tolhuin deseándome un lindo

viaje. Cabalgaste tu bicicleta cargada con alforjas y desapareciste por la esquina de la calle. La

tarde de ese mismo día, tu viaje terminó para siempre. Atropellado por un motorhome en la ruta 3

que cruza Tierra del Fuego, a unos 15 kilómetros de Río Grande. Un final trágico.

No te conozco. Sólo habíamos intercambiado algunas palabras entre la noche anterior y aquella

mañana, esas que suelen intercambiarse entre viajeros ciclistas cuyos caminos se cruzan. Habías

iniciado tu viaje en la Amazonía brasileña, habías bajado hasta el extremo sur del continente y

ahora iniciabas tu ascenso hacia el extremo norte. Te fuiste de este planeta en plena realización

de este sueño que el común de la gente llama « una locura ». Algunos creen que pertenecemos a

una especie fuera de la norma, nosotros, viajeros ciclistas, atravesados por una vena de locura

que nos lleva a recorrer el mundo en este vehículo de dos ruedas cuyo único motor es nuestra

energía corporal. Sin embargo, somos muchos por el mundo los que hemos adoptado la bicicleta

para movernos.

Este amor común por la « pequeña reina » (así se solía llamarla en francés) crea un vínculo

sagrado que une los ciclistas de todo el orbe. Por ello, esta tragedia me conmociona y decidí

tomar mi pluma.

Para gritar mi ira. Para que tu muerte no sea en vano.

Escuché que habría sido una ráfaga de viento la que te proyectó en la carretera cuando un

motorhome pretendía sobrepasarte. Todos sabemos que el quid del problema no es el viento que

soplaba con violencia aquel día, tal como suele hacerlo en la Patagonia. El quid del problema, en

nuestro día a día como ciclistas, es la inseguridad patente que nos amenaza en las rutas.

Partidarios del ciclismo, todos hemos experimentado en algún momento la traumática experiencia

de sentirnos a dos dedos de la muerte, porque un coche nos pasó demasiado cerca, demasiado

rápido. Y en esas rutas rectilíneas de la pampa patagónica, es a menudo a más de 150 km/hora

que nos sobrepasan.

Ese cuerpo inerte tendido en la carretera junto a una bicicleta retorcida por el choque, podría

haber sido el mío. Podría haber sido el de cualquier ciclista, que son numerosos en las carreteras

argentinas... y del mundo.

No culpo al conductor del motorhome en particular, no se conocen los nimios detalles del

accidente. Pero este trágico suceso revive mi ira contra la inseguridad que sufrimos, nosotros,

ciclistas y usuarios vulnerables de las carreteras. Las causas son múltiples. Por supuesto, existe

una falta escandalosa de infraestructuras adecuadas. En el caso de ciclistas, se trata de

bicisendas, de señalización, y más allá, de un tomar en cuenta a los ciclistas en la ordenación

urbana y de las rutas.

Pero ante todo, lo que carece dramáticamente, es una toma de conciencia de nuestra realidad.

Escuchaba los debates que siguieron al accidente, donde se trataba de determinar si la bicicleta

circulaba por la carretera o la banquina (que es de ripio). Pero una bicicleta tiene todo el derecho

de estar en la ruta, de circular por un recubrimiento correcto. Una bicicleta tiene su lugar en el tránsito : « No bloqueamos el tráfico, somos el tráfico ! », como relata el slogan de las « masas

críticas ».* Otro dato : probablemente sea necesario recorrer caminos en bicicleta para darse

cuenta de la terrible sensación de ansiedad y de vulnerabilidad causada por un vehículo

motorizado que nos sobrepasa a un metro (o menos) de distancia y, a menudo haciendo gritar la

bocina. Aunque el conductor piense respetar una velocidad adecuada, ignora que la diferencia de

velocidad entre los dos vehículos crea la impresión que el vehículo pasa volando.

Por último, están aquellos conductores quienes, instalados detrás de un volante, con el pie

pisando el pedal del acelerador, se sienten elevados por una sensación de poder y omnipotencia.

Un coche, una aceleración : eso es lo que los hace sentirse existiendo en esta sociedad

competitiva donde triunfan el bienestar material y la velocidad. En medio de esto, es considerado

como un intruso aquél que tiene la desgracia de interponerse en su camino, obligándolos a

levantar el pie. Omiten que la carrocería de los ciclistas es nada más que nuestra piel.

Esta realidad prevalece en todo el orbe. Es particularmente flagrante en Argentina.

Después de varios meses recorriendo este maravilloso país en dos ruedas, no logro resolver este

misterio paradojal : ¿ cómo puede ser que los argentinos hayan captado tan bien la importancia de

tomarse el tiempo para vivir - ilustrado entre otras cosas por el valioso ritual social del mate - y

aplicarlo tan poco cuando tienen el volante de un coche entre sus manos ?

En Argentina, cada día, 22 personas mueren en accidentes de tránsito. Son cerca de 8 000

cada año y 120 000 resultan heridos. El país tiene uno de los índices de mortalidad por

accidentes de tránsito más altos del mundo, en proporción a la cantidad de vehículos en

circulación. Según un estudio del 2002, de la totalidad de las víctimas fatales de accidentes

de tránsito, 72 % pertenecen a la categoría de los usuarios « vulnerables » : 44 % son

peatones, 15 % moto o ciclomotoristas y 13 % ciclistas (fuente: Luchemos por la Vida, http://

www.luchemos.org.ar).

 

Hoy quiero gritar : ¿ Para cuándo una inversión de la « ley de la selva » donde el mayor aplasta al

más pequeño ? ¿ Para cuándo un mundo donde convivan los diferentes usuarios en un respeto

mutuo y donde los más « vulnerables » sean los más beneficiados con la benevolencia de los

demás y una prioridad mayor ? ¿ Para cuándo una verdadera toma de conciencia cívica en las

rutas... y más allá ?

¿ Cuántas tragedias como aquella del 28 de marzo serán necesarias ?

¿Y si hiciéramos que ésta fuera la última ?

Para que tu muerte no sea en vano. Para que esta tragedia sea la llama que despierta una

revolución de las conciencias ... y de los actos. Para que, así, donde estés, puedas descansar en

paz.

--

* Las « masas críticas » son agrupaciones de ciclistas que se reúnen para circular juntos por

algunas ciudades del país. El objetivo es poner en relieve el lugar de las bicicletas como medio de

transporte fundamental en las urbes.

 

 

Modificado por última vez en Miércoles, 03 Abril 2013 14:58

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